La focaccia integral con tomate, romero y tomillo es una receta perfecta para quienes disfrutan del pan casero con sabor auténtico. Las harinas integrales suelen dar migas más compactas, pero con un poco de masa madre y una pequeña cantidad de levadura fresca se consigue una focaccia más esponjosa, aromática y muy agradable.
El tomate seco rehidratado, los piñones y las hierbas mediterráneas aportan un sabor intenso que combina muy bien con la masa integral. El resultado es un pan plano sabroso, con corteza dorada, interior tierno y ese aroma de horno que invita a compartirlo nada más salir.
Es una receta ideal para acompañar quesos, embutidos, ensaladas, verduras asadas o platos de aperitivo. Con buenas harinas, aceite de oliva y un poco de paciencia en los reposos, tendrás una focaccia casera llena de carácter.
Por qué preparar focaccia integral con tomate en casa
Preparar focaccia integral en casa permite disfrutar de un pan más aromático y con más personalidad. La harina integral aporta sabor profundo, una miga más rústica y una textura diferente a la de una focaccia elaborada solo con harina blanca.
En esta receta, la masa madre ayuda a mejorar la estructura de la masa y a conseguir una miga más interesante. La levadura fresca, en poca cantidad, da un pequeño empujón a la fermentación y facilita que la focaccia quede más ligera.
Además, los toppings de tomate, romero, tomillo y piñones convierten una masa sencilla en un pan muy sabroso. Es una receta perfecta para una comida informal, una cena de picoteo o una mesa con productos de calidad.
Cómo conseguir una focaccia integral más esponjosa
El secreto está en respetar los reposos y no trabajar la masa con prisas. Las harinas integrales absorben más agua y necesitan tiempo para hidratarse correctamente, por eso el primer reposo antes de amasar es tan importante.
Los plegados ayudan a desarrollar la estructura sin necesidad de un amasado agresivo. Al repetirlos varias veces, la masa gana fuerza, elasticidad y capacidad para retener mejor el gas de la fermentación.
También es importante estirar la masa con cuidado y sin desgasificarla en exceso. Los hoyos característicos de la focaccia deben hacerse con los dedos, presionando suavemente para mantener una miga aireada.

Ingredientes para una focaccia integral
- 400 g de harina integral mezcla Floren, Montcada y Forment.
- 260 g de agua.
- 10 g de sal.
- 2-3 g de levadura fresca.
- 100 g de masa madre integral activa.
- Tomates secos.
- Romero seco.
- Tomillo seco.
- Piñones.
- Aceite de oliva.
Cómo hacer focaccia integral con tomate paso a paso
A primera hora de la mañana, alimenta la masa madre para que esté bien activa cuando vayas a utilizarla. Dos o tres horas después, toma 100 g de masa madre integral y colócala en un bol amplio.
Añade la harina integral, la sal, la levadura fresca desmenuzada con los dedos y el agua. Mezcla dentro del bol con ayuda de una cuchara hasta integrar los ingredientes y deja reposar 15 minutos sin amasar.
Pasado ese tiempo, empieza a estirar y plegar la masa sobre sí misma dentro del bol. Gira un cuarto el cuenco, vuelve a estirar y plegar, y repite la secuencia unas 10 veces. Deja reposar 5 minutos y repite este proceso 4 veces.
Unta con aceite de oliva la base de una fuente de horno y traslada la masa a ella. Pliega un tercio de la masa hacia el centro desde la derecha y después desde la izquierda. Deja reposar 15 minutos.
Empieza a estirar la masa para que rellene el molde, presionando suavemente con los dedos. Si se resiste, espera unos minutos más antes de continuar. Deja reposar otros 15 minutos y vuelve a plegar la masa sobre sí misma en tercios.
Deja reposar entre 30 y 45 minutos, hasta que la masa esté relajada y permita estirarse de nuevo sin romperse. Entonces, extiéndela con cuidado hasta rellenar otra vez el molde, intentando no desgasificarla demasiado.
Precalienta el horno a 250 ºC. Mientras se calienta, embadurna la masa con un poco de aceite de oliva, dobla los laterales hacia el centro y dale la vuelta para que el pliegue quede hacia abajo.
Haz hoyos con los dedos sobre la focaccia mientras la estiras suavemente hacia los lados. Coloca por encima los tomates secos rehidratados, los piñones, el romero y el tomillo. Antes de hornear, pincela los ingredientes con un poco de aceite de oliva para evitar que se quemen.
Justo antes de meter la focaccia en el horno, vierte medio vaso de agua sobre una bandeja colocada en la parte más baja. Coloca la fuente con la focaccia sobre otra bandeja caliente y hornea 10 minutos a 250 ºC.
Después baja la temperatura a 190-200 ºC y hornea unos 25 minutos más. Si quieres una base más crujiente, coloca la focaccia en la parte baja del horno durante al menos 10 minutos. Al terminar, sácala de la bandeja y déjala enfriar sobre una rejilla.

Truco para que los toppings no se quemen
Los tomates secos, los piñones y las hierbas aromáticas pueden quemarse si entran al horno sin protección. Por eso conviene pincelarlos con aceite de oliva justo antes de hornear.
Este gesto ayuda a que mantengan mejor el sabor y se doren de forma más agradable. Además, el aceite potencia el aroma del romero y el tomillo, haciendo que toda la focaccia resulte más perfumada.
Si ves que la superficie se dora demasiado rápido, puedes subir la bandeja o cubrirla ligeramente durante la última parte del horneado. Así conseguirás una miga bien cocida sin estropear los ingredientes de arriba.
Consejos para servir y conservar la focaccia integral
La focaccia integral con tomate está deliciosa templada, cuando la miga aún está tierna y los aromas de las hierbas siguen presentes. Puedes servirla cortada en cuadrados como aperitivo o como acompañamiento de una comida sencilla.
Combina muy bien con quesos, patés vegetales, embutidos, ensaladas, cremas de verduras o platos de horno. También funciona como base para una comida informal, acompañada de aceite de oliva y productos frescos.
Para conservarla, guárdala envuelta en un paño limpio o en un recipiente hermético cuando esté completamente fría. Si al día siguiente ha perdido algo de textura, puedes calentarla unos minutos en el horno para recuperar parte de su punto crujiente.
Errores comunes al preparar focaccia integral
La focaccia integral requiere paciencia, sobre todo porque las harinas integrales se comportan de forma distinta a las harinas refinadas. Absorben más agua, generan masas menos elásticas y necesitan reposos bien respetados.
También es frecuente estirar la masa con demasiada fuerza o añadir demasiada harina durante el proceso. Esto puede hacer que la miga quede más compacta y menos agradable.
No dejar reposar la masa lo suficiente
Uno de los errores más habituales es intentar estirar la masa cuando todavía está tensa. Si se resiste, no hay que forzarla, porque puede romperse o perder parte de la estructura que hemos conseguido con los plegados.
Lo mejor es esperar unos minutos y volver a intentarlo con suavidad. La masa necesita relajarse para extenderse bien dentro del molde.
Respetar los reposos ayuda a conseguir una focaccia más esponjosa. En una masa integral, este punto es todavía más importante.
Desgasificar demasiado la focaccia antes de hornear
Al hacer los hoyos característicos de la focaccia, es importante presionar con los dedos sin aplastar toda la masa. Si se manipula en exceso, se pierde aire y la miga puede quedar más densa.
El objetivo es marcar la superficie, repartir el aceite y colocar los toppings, pero manteniendo la estructura interna. Hay que trabajar con cuidado, especialmente después del último reposo.
Una masa bien tratada dará una focaccia más ligera, con mejor volumen y una textura mucho más agradable.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer esta focaccia sin masa madre?
Sí, puedes hacerla solo con levadura, aunque el sabor y la textura serán diferentes. La masa madre aporta aroma, estructura y un carácter más tradicional.
¿Por qué la focaccia integral queda más compacta?
La harina integral contiene más fibra y absorbe más agua, por eso suele dar masas más densas. Los reposos, los plegados y una buena hidratación ayudan a mejorar la miga.
¿Puedo usar tomates frescos en lugar de tomates secos?
Sí, pero el resultado será distinto. Los tomates secos aportan sabor más concentrado y menos humedad, mientras que los frescos pueden soltar más agua durante el horneado.
¿Cómo se conserva mejor la focaccia integral?
Lo mejor es dejarla enfriar sobre rejilla y guardarla bien tapada. Para recuperar textura al día siguiente, puedes calentarla unos minutos en el horno.
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